La reciente "reconfiguración" en Ubisoft, que incluye cierres de estudios y cancelaciones de juegos, ha desatado una ola de preocupación entre los empleados. Los representantes sindicales Marc Rutschlé y Chakib Mataoui han expresado que el clima actual en la compañía es de pánico y enojo, tras lo que consideran una "traición" por parte de la alta dirección.
Las reacciones iniciales ante la nueva política de regresar a la oficina cinco días a la semana han sido de incredulidad y condena, según mensajes internos que fueron compartidos con Game Developer. Rutschlé y Mataoui han señalado que la confianza de los empleados no puede recuperarse mientras Yves Guillemot continúe como CEO. A pesar de no atribuir todas las dificultades a Guillemot, Rutschlé enfatiza que, como líder, es responsable de los resultados de la empresa.
El descontento se ha manifestado en la plataforma de comunicación interna Agora, donde algunos trabajadores han cuestionado su permanencia tras años de recortes. Mataoui también ha criticado la decisión de Guillemot de nombrar a su hijo, Charlie Guillemot, como co-CEO de una nueva subsidiaria, lo que él considera un caso de nepotismo.