En las últimas semanas, la industria de los videojuegos ha sido testigo de una ola de despidos significativos, afectando a empresas como Meta y Playtika, que buscan mejorar su eficiencia. Esta situación ha generado preocupación entre los trabajadores, especialmente en Ubisoft, donde un grupo de empleados sindicalizados en Halifax, Canadá, ha presentado una queja laboral tras ser despedidos a inicios de enero.
Por otra parte, el ex-CEO de Activision Blizzard, Bobby Kotick, ha respondido a un litigio que alega que su acelerada venta de la compañía a Microsoft estaba motivada por la intención de eludir acusaciones de mala conducta sexual. En su defensa, Kotick argumenta que la demanda es en realidad un plan del Embracer Group para expandir su influencia en el mercado de California a costa de Activision.
En el Reino Unido, ex-empleados de Rockstar que alegan haber sido despedidos por su actividad sindical no lograron asegurar un pago provisional, lo que fue calificado de "decepcionante" por los representantes sindicales. Este fallo se suma a la creciente tensión en el sector, donde los conflictos laborales parecen aumentar a medida que avanza el año.