Durante una reunión interna a finales de enero, Gerhard, de Build A Rocket Boy (BARB), afirmó que la compañía ha identificado a los responsables de sabotear su proyecto MindsEye. Según los reportes, estos individuos están relacionados con una campaña de desprestigio que costó más de un millón de euros y que fue orquestada por Ritual Network, una empresa del Reino Unido, no de Estados Unidos.
Gerhard mencionó que se presentarán denuncias penales en contra de los implicados por delitos como espionaje y sabotaje. A pesar de las especulaciones previas que vinculaban a Rockstar con estas acciones, el propio Gerhard indicó que no se trata de la compañía que muchos podrían suponer. Ritual Network, por su parte, ha negado cualquier conexión con las acusaciones y afirmó no estar al tanto de acciones legales en su contra.
Un portavoz de BARB reconoció que hay evidencia de una campaña coordinada para dañar la reputación de la empresa y socavar la confianza en MindsEye. La compañía está en comunicación con su equipo legal para abordar la situación. Además, se espera que los nombres de los involucrados se utilicen en una misión futura de MindsEye.