La creación de World of Warcraft estuvo marcada por un importante cambio en la concepción de sus misiones, según el diseñador de misiones y ex director del juego, Jeff Kaplan. Durante sus inicios, el equipo de Blizzard buscaba replicar el modelo de Everquest, que era la competencia más destacada en ese momento, aunque pronto se dieron cuenta de que su enfoque no era el adecuado.
En una charla reciente, Kaplan destacó que al realizar pruebas de juego con desarrolladores que no tenían experiencia previa en MMOs, recibieron comentarios contundentes. Muchos de ellos, provenientes de antecedentes en juegos de disparos, expresaron su frustración por la falta de misiones continuas en WoW. Este feedback llevó al equipo a reconocer que habían subestimado la cantidad de misiones necesarias para mantener el interés de los jugadores.
Este cambio de perspectiva fue crucial, ya que permitió que las misiones no solo orientaran a los jugadores hacia enemigos a derrotar, sino que también ofrecieran una experiencia de juego fluida y continua. Gracias a esta adaptación, World of Warcraft logró un lanzamiento exitoso, superando las expectativas iniciales de su diseño.