El juego Dispatch ha generado revuelo por su enfoque audaz en la representación de contenido. En una de las escenas iniciales, los jugadores se enfrentan a un villano que desafía las convenciones al mostrar un elemento inesperado: un pene. A pesar de la opción de censura, muchos optan por mantenerlo activo, lo que provoca reacciones sorprendidas en los espectadores.
El director narrativo, Pierre Shorette, destacó que esta elección es parte de una broma meta, diseñada para incomodar y divertir a los jugadores. Además, el juego presenta momentos inesperados, como un encuentro entre el protagonista y Phenomaman, un superhéroe claramente inspirado en Superman, donde la tensión se transforma en un beso en lugar de un conflicto, un giro poco común en la narrativa de videojuegos.
La escritura y la presentación de Dispatch buscan romper barreras, ofreciendo diálogos naturales y un sentido de humor que recuerda a programas de televisión animados. Este enfoque único está diseñado para atraer a los jugadores, ofreciendo experiencias que van más allá de lo tradicional en la industria del videojuego.