El lanzamiento de Resident Evil Requiem por parte de Capcom permite a los jugadores de PC acceder a una de las tecnologías de renderizado más avanzadas: el path tracing. Sin embargo, su implementación requiere hardware significativo, lo que puede resultar en un alto costo tanto financiero como físico.
Las tarjetas gráficas RTX son capaces de manejar esta tecnología, pero su rendimiento depende en gran medida de la cantidad de unidades de sombreado, caché y VRAM. Por ejemplo, la RTX 3060 Ti, aunque puede ejecutar el juego, muestra tasas de fotogramas muy bajas, especialmente con path tracing activado. A una resolución de 1440p, las opciones de ray tracing normales funcionan mejor en comparación.
A pesar de que la RTX 4070 ofrece un rendimiento mucho más alto en configuraciones de ray tracing, su rendimiento también disminuye al activar el path tracing. Aunque no tan drástico como con la 3060 Ti, sigue siendo evidente una caída en la velocidad de fotogramas.
Resident Evil Requiem no permite la generación de fotogramas con path tracing en la RTX 3060 Ti, pero sí en la RTX 4070, gracias a su soporte nativo. Al ajustar la configuración de escalado a DLSS Performance, es posible mejorar la jugabilidad, aunque solo en ciertas condiciones.