Deadlock, el nuevo título de shooter en tercera persona, ofrece una complejidad en su diseño de mapas que va más allá de lo habitual en los MOBA. Los jugadores deben dominar una serie de técnicas de movimiento, como el deslizamiento y el salto en pared, para navegar eficazmente los escenarios del juego. Esto contrasta con otros títulos del género, donde la movilidad es menos crítica.
A diferencia de experiencias como en Dota 2, donde las emboscadas pueden resultar frustrantes, en Deadlock los jugadores tienen múltiples opciones para escapar. La habilidad de saltar y deslizar por las paredes ofrece un sentido de libertad y estrategia, permitiendo maniobras creativas que mantienen la adrenalina alta incluso en situaciones comprometedoras.
Los mapas de Deadlock están diseñados con un enfoque vertical, lo que permite a los jugadores explorar diversas rutas de combate. Esto se evidencia en la "arena del midboss", donde los jugadores pueden elegir diferentes enfoques para atacar, cada uno con sus propias ventajas y desventajas. El nivel de detalle en el diseño de mapas resalta la profundidad del juego y su enfoque en la jugabilidad dinámica.