El desarrollo de Resident Evil 2 estuvo marcado por un cambio significativo en su dirección, lo que llevó a que aproximadamente el 70% del trabajo inicial fuera descartado, dando lugar a la versión conocida como Resident Evil 1.5. Esta reestructuración fue impulsada por la necesidad de adaptarse a la atmósfera que caracterizó al primer juego, lo que llevó a los desarrolladores a reiniciar el proyecto.
Noboru Sugimura, escritor de Resident Evil 2, comentó que el entorno original del juego resultaba demasiado moderno y estéril, lo que no encajaba con la esencia de la serie. Este cambio permitió la inclusión de elementos icónicos, como los rompecabezas que se volvieron fundamentales en la identidad de la franquicia.
La figura del antagonista, Brian Irons, jefe de policía de Raccoon City, también experimentó una transformación considerable. Sugimura introdujo su personalidad excéntrica después de que el equipo decidiera cambiar el diseño de la comisaría a un antiguo museo de arte. La idea de un jefe de policía corrupto y extraño contribuyó a la atmósfera inquietante del juego y a su narrativa única.