El enfrentamiento contra el Doormaker comienza con la invocación de un enemigo proxy llamado Door, que debe ser eliminado primero. Este enemigo posee 155 puntos de vida y realiza ataques que pueden causar entre 15 y 30 puntos de daño por turno. Es recomendable seleccionar habilidades que ofrezcan un alto escudo antes de la batalla, como Boot Sequence para el Defect o Iron Wave para Ironclad.
Una estrategia efectiva es esperar hasta el inicio del siguiente turno para acabar con el Door si su salud es baja, ya que esto evita que el Doormaker active sus mejoras. Al aparecer, el Doormaker llega aturdido durante un turno, permitiendo al jugador realizar ataques de alto daño sin bloquear. Con 489 puntos de vida, se requiere un enfoque agresivo para derrotarlo, utilizando cartas que provoquen daños significativos rápidamente.
Es crucial maximizar el daño durante este turno aturdido, ya que después comenzará a contraatacar. Además, el Doormaker se fortalece con el tiempo, por lo que no es aconsejable prolongar la batalla. La clave está en elegir bien las cartas y ser eficiente en el uso de energía para mantener el control del combate.