En Resident Evil Requiem, el monstruo conocido como Chunk se convierte en un desafío inesperado para los jugadores. Este enemigo, que aparece en los pisos superiores del East Wing, puede complicar el acceso a la Conference Room. Aunque es posible evitarlo, eliminarlo se presenta como una opción viable para avanzar sin temor.
Existen dos métodos principales para acabar con el Chunk controlando a Grace. Primero, se puede disparar repetidamente, aunque esto consume mucha munición de pistola, lo que puede resultar complicado si no se cuenta con suficientes balas. La segunda opción, más eficiente en términos de recursos, implica el uso de tres Hemolytic Injectors, que permiten realizar un asesinato sigiloso instantáneo.
Para crear un Hemolytic Injector, se necesitan 60 de Infected Blood y un trozo de chatarra. Los jugadores pueden recoger más sangre infectada al eliminar zombis, además de desmantelar cuchillos en mal estado para obtener más chatarra. Este enfoque no solo ahorra munición, sino que también facilita la eliminación del Chunk sin mayores complicaciones.