El Bloodedge Demon en Nioh 3 es un jefe especialmente desafiante que se adapta al número de revenants que has derrotado. Este yokai puede ser temido por aquellos que han invocado a muchos espíritus de jugadores, ya que cada revenant eliminado alimenta su poder. Para enfrentarlo, primero es esencial localizar su tumba, que se manifiesta como una espada grande rodeada de un resplandor púrpura. Se puede activar al interactuar con su sepulcro, que aparece en ubicaciones aleatorias del mapa.
Para encontrar la tumba del Bloodedge Demon, los jugadores pueden eliminar revenants, cuyos rastros rojos indican la dirección correcta. Es importante seguir estos rastros, ya que cada revenant cae en el camino hacia el lugar donde se encuentra la tumba. Además, al rezar en un santuario, se recibe la notificación de que el demonio ha aparecido, lo que confirma su actividad en la zona.
Derrotarlo requiere estrategia y agilidad. Se sugiere utilizar el estilo Ninja, que permite mayor movilidad y el uso de ataques a distancia a través de Ninjutsu, aumentando el daño infligido. La clave está en atacar desde detrás, evitando los poderosos golpes del demonio, lo que puede ser crucial para sobrevivir a este encuentro formidable.