La situación de los juegos indie ha evolucionado, enfrentándose a desafíos significativos en la última década. Rebekah Saltsman, CEO de Finji, destaca que la era actual se define por la "supervivencia", en lugar de la esperada prosperidad que muchos anticipaban. Según Saltsman, desde el inicio de la pandemia de Covid-19, el mantra ha sido "simplemente sobrevive hasta", lo que ha generado una incertidumbre constante en el sector.
A lo largo de estos años, la dificultad para asegurar financiamiento se ha intensificado, especialmente para proyectos que antes no representaban un reto. Saltsman señala que mientras que solicitar una inversión de 250,000 dólares solía ser factible, ahora las empresas optan por apostar en desarrollos más rentables. Esta situación ha resultado en la falta de apoyo para títulos que podrían tener un impacto duradero en la industria, pero que no son considerados "rentables" por los grandes inversores.
Saltsman reflexiona sobre los proyectos que no han visto la luz debido a la falta de financiamiento, preguntándose qué innovaciones podrían haber surgido si se hubiera otorgado apoyo a aquellos desarrollos que solo requerían 100,000 dólares. En los últimos cinco años, Finji ha lanzado títulos como I Was a Teenage Exocolonist y Tunic, pero el futuro sigue siendo incierto para muchos en el panorama indie.