Desde su lanzamiento hace diez años, Overwatch ha enfrentado críticas por la alta dependencia de la coordinación entre jugadores. Jeff Kaplan, exjefe del juego, ha expresado sus arrepentimientos sobre esta característica, sugiriendo que si pudiera crear un juego de héroes nuevamente, reduciría el enfoque en el trabajo en equipo para resaltar más la contribución individual.
Kaplan señala que la naturaleza competitiva de Overwatch a menudo se ve afectada por el rendimiento del jugador más débil en el equipo. A diferencia de otros títulos como CS2 o Valorant, donde un jugador destacado puede cambiar el rumbo de la partida, en Overwatch el desempeño de cada rol es crucial. Un tanque débil puede comprometer la defensa, mientras que un soporte ineficaz pone en riesgo la supervivencia del equipo.
Esta dinámica genera estrés adicional para los jugadores, quienes deben compensar las debilidades de sus compañeros, lo que afecta el rendimiento general. Kaplan también critica el sistema de medallas, que no refleja adecuadamente las contribuciones individuales, permitiendo que los equipos perdedores utilicen estas medallas como arma contra sus compañeros.