La creación de Overwatch fue el resultado de un proceso que comenzó con el fallido proyecto Titan, un MMO de Blizzard que fue cancelado. Jeff Kaplan, quien lideró el desarrollo de Overwatch, fue parte fundamental en la transición del equipo hacia un nuevo concepto, enfrentando un plazo de solo seis semanas para presentar ideas. Esta situación generó un ambiente de alta presión y desánimo entre los desarrolladores.
Durante este periodo crítico, el equipo tuvo que cumplir con dos requisitos clave: el primer objetivo era lanzar el juego en un plazo de dos años, un desafío considerable para cualquier proyecto de Blizzard. El segundo criterio exigía que el nuevo juego tuviera el potencial de generar ingresos similares a los de World of Warcraft, lo que complicaba aún más la tarea.
Finalmente, el equipo desarrolló tres propuestas: Overwatch, un MMO de StarCraft y Crossworlds, una idea que incluía un universo lleno de criaturas alienígenas. A pesar de las limitaciones, estas ideas fueron fundamentales para el eventual éxito de Overwatch, que se ha convertido en un fenómeno en el mundo de los videojuegos.