Ubisoft ha enfrentado serios problemas en los últimos años, con el fracaso de Skull and Bones, que costó $200 millones, y la creciente insatisfacción entre el personal debido a despidos y cierres de estudios. Además, la influencia de Tencent ha aumentado, ahora controlando más del 26% de la nueva subsidiaria Vantage Studios de Assassin's Creed.
Alex Hutchinson, exdirector creativo de Far Cry 4 y Assassin's Creed 3, atribuye la caída de la compañía a varios factores, incluyendo la salida de talento clave hacia nuevos estudios. Hutchinson fundó Typhoon Studios en 2017, que lanzó su primer juego, Journey to the Savage Planet, en 2020, pero fue adquirido por Stadia, que posteriormente cerró sus operaciones en el ámbito de juegos en la nube.
La dificultad de gestionar un equipo grande, especialmente durante la pandemia, ha complicado aún más la situación. Hutchinson señala que el trabajo remoto ha impedido el aprendizaje y la colaboración entre los más jóvenes, lo que ha afectado el rendimiento general de la empresa.
En el pasado, Ubisoft lanzó varios títulos de Assassin's Creed en cortos periodos, pero en los últimos seis años solo ha producido Valhalla y Shadows. Aunque menos secuelas podrían permitir más innovación, la falta de nuevos juegos ha generado preocupación entre los aficionados.