El movimiento Stop Killing Games ha logrado un hito significativo al presentar su caso frente al Parlamento Europeo, dos años después de iniciar su campaña para frenar el cierre de videojuegos que dependen de servidores. Ross Scott, fundador de la iniciativa, y Moritz Katzner, organizador, expusieron su propuesta, recibiendo respuestas favorables de los eurodiputados.
Durante la audiencia, se discutió que muchos videojuegos desarrollados hace veinte años siguen operativos, mientras que otros más recientes no. El consultor Daniel Ondruška destacó que el problema no radica en la viabilidad técnica, sino en decisiones de diseño y negocio que llevan al cierre de estos juegos. Scott también mencionó que, al incluir la planificación del final de vida en el presupuesto de desarrollo, los costos son menores de lo que algunas estimaciones sugieren.
Al finalizar la sesión, la eurodiputada Anna Cavazzini expresó su agradecimiento y reconoció el amplio apoyo recibido por parte de distintos grupos políticos hacia la iniciativa. Katzner, en una conferencia posterior transmitida por Twitch, se mostró optimista, mencionando que la audiencia fue un primer paso crucial en el proceso legislativo, y que la revisión de la propuesta continúa.