A pesar de la crítica que ha recibido, Deus Ex: Invisible War sigue siendo un título que ofrece una experiencia única de elección y consecuencia. Los desarrolladores, al reconocer las deficiencias del juego, como las pantallas de carga y el cambio a munición universal, han generado un debate sobre su legado. Esta secuela, que fue vista como un paso atrás respecto a su predecesor, ha sido descalificada incluso por su director de proyecto, lo que añade peso a la opinión negativa que muchos jugadores han expresado.
El juego aborda conflictos entre facciones y permite a los jugadores decidir a quién apoyar, lo que fomenta una jugabilidad dinámica. Las misiones no se limitan a un simple 'sí' o 'no', lo que permite un enfoque más flexible en la narrativa. A medida que los jugadores navegan por el mundo, se enfrentan a decisiones morales que afectan su progreso, lo que enriquece la experiencia a pesar de sus problemas técnicos.
A pesar de las críticas, Deus Ex: Invisible War ofrece una serie de oportunidades para traicionar y manipular, lo que lo convierte en un título interesante para quienes buscan un enfoque más profundo en la jugabilidad de rol. Con sus entornos futuristas y una historia compleja, el juego podría encontrar un nuevo público que aprecie sus fortalezas mientras se discuten sus debilidades.