La preservación de la historia de los videojuegos enfrenta numerosos desafíos, entre ellos el interés de las corporaciones por proteger su propiedad intelectual. Un caso notable ocurrió cuando Darius Khan, un coleccionista de Londres, fue allanado por la policía tras adquirir kits de desarrollo de Sega por £10,000. Estos kits, que incluían controladores y copias autografiadas de juegos, fueron comprados a un subcontratista de residuos electrónicos que se encargaba de la limpieza de la oficina de Sega en el Reino Unido.
La policía alegó que los kits de desarrollo eran robados, lo que llevó a un operativo en la vivienda de Khan. A pesar de que aún no se le ha presentado ningún cargo criminal, el coleccionista narró su experiencia durante el allanamiento, donde fue informado sobre una acusación de lavado de dinero. La situación comenzó cuando Sega contrató a Waste To Wonder para deshacerse del hardware en su antigua oficina, lo cual terminó en un lote vendido a Khan antes de su procesamiento.
El canal de YouTube Gamers Nexus realizó un documental sobre el caso, destacando la complejidad de la situación. Khan había comenzado a listar algunos de los artículos en eBay y Facebook, lo que parece haber atraído la atención legal. Además, un investigador privado se puso en contacto con él, haciéndose pasar por un interesado en los kits, lo que subraya las complicaciones en la protección de la propiedad intelectual en la industria de los videojuegos.