En el contexto de la disputa legal entre Elon Musk y Sam Altman, se han revelado documentos que destacan la preocupación de Musk sobre el avance de la inteligencia artificial, particularmente bajo la dirección de Demis Hassabis, cofundador y CEO de Google DeepMind. Musk ha expresado su inquietud sobre el potencial control que DeepMind podría tener sobre la inteligencia general artificial, un tema que genera un gran estrés mental para él.
Desde 2016, Musk ha estado en constante comunicación con Altman y otros líderes de OpenAI, enfatizando la necesidad de atraer a los mejores talentos para competir con DeepMind. En un correo, Musk declaró: "Necesitamos hacer lo necesario para conseguir a los mejores del mundo" y advirtió que sin eso, estarían en desventaja. Este enfoque ha llevado a discusiones sobre la influencia y credibilidad de Hassabis en el desarrollo de tecnologías de inteligencia artificial.
El 16 de febrero de 2018, Shivon Zilis, en un intercambio con Musk, sugirió que "reducir la velocidad de Hassabis" debería ser una acción prioritaria, reiterando que la capacidad de influir en su trabajo era crucial para asegurar un futuro positivo en el ámbito de la inteligencia artificial. Esta percepción de Hassabis como un potencial obstáculo resalta las tensiones entre los líderes de la industria en torno a la ética y el desarrollo de la IA.