Birmingham fue el escenario de un evento singular hace dos semanas, al albergar tres convenciones en un mismo lugar: DreamHack, MegaCon y el Arnold Sports Festival. Este último, aunque ajeno al mundo del anime y los videojuegos, completó un trío inesperado que atrajo a diversas multitudes.
A pesar de la diversión que se generó entre los asistentes, la celebración se vio empañada por incidentes de acoso hacia los cosplayers. Se reportaron situaciones en las que estos participantes fueron interrumpidos durante la grabación de videos y fotografías, además de ser abordados sin su consentimiento. Este comportamiento ha sido señalado como una regresión a actitudes que deberían haber quedado atrás.
La frase "el cosplay no es consentimiento" resuena con fuerza en la comunidad, subrayando la importancia de respetar la autonomía de los cosplayers. Muchos de ellos expresaron su frustración por la falta de respeto en el evento, donde la grabación y fotografía sin permiso se volvió común, lo que resalta la necesidad de educar a los asistentes sobre el respeto y la consideración hacia los demás.