En marzo de 1994, Bethesda lanzó The Elder Scrolls Arena, un título que se convertiría en un pilar fundamental de la compañía. A pesar de que el juego enfrentó dificultades en su lanzamiento, logrando vender solo 3,000 unidades inicialmente, su popularidad creció rápidamente gracias al boca a boca entre los jugadores. Este éxito inesperado ayudó a Bethesda a mantenerse a flote durante sus primeros años.
El desarrollo de Arena estuvo marcado por un enfoque práctico por parte del equipo, donde todos los involucrados asumieron múltiples roles. Según Vijay Lakshman, el diseñador principal, el equipo trabajó arduamente en cada aspecto del juego, incluso en el empaquetado y distribución física. A pesar de que el proyecto comenzó como un juego de acción centrado en torneos, la visión cambió hacia un RPG más centrado en misiones y exploración de mazmorras.
El juego no cumplió con su fecha de lanzamiento original en Navidad, lo que complicó aún más la situación de Bethesda en un momento crítico. Sin embargo, con el tiempo, Arena se convirtió en un éxito de culto, transformando la carrera de la empresa y sentando las bases para futuras entregas de la serie The Elder Scrolls.