En el simulador de gestión de tiendas "Gun Store Simulator", se presenta una experiencia peculiar en la que el protagonista, como distribuidor de armas de nivel uno, enfrenta un dilema: no puede vender armas de fuego, al menos al inicio. En su tienda, solo tiene permiso para ofrecer artículos como bates de béisbol, puños americanos y cuchillos.
A pesar de la falta de armas, los clientes parecen satisfechos al entrar y salir con sus compras. A medida que los ciudadanos optan por adquirir estos objetos en lugar de armas, el protagonista reflexiona sobre el impacto de su decisión de no vender armas, sugiriendo que tal vez esto fomente una forma de violencia más "personal".
El juego, actualmente en acceso anticipado, plantea una crítica a la saturación del mercado de armas en Estados Unidos, donde hay más armas que personas. En este entorno, el protagonista decide que su tienda, que debería poder cambiar de nombre, no venderá nunca armas, ni siquiera cuchillos, optando por un enfoque más físico y directo en la venta de artículos de golpe.