Más de 200 empleados de Rockstar Games han solicitado la reintegración de 31 miembros del equipo del Reino Unido, quienes fueron despedidos el 2 de noviembre de 2025. Esta situación ha sido calificada por el Independent Workers' Union of Great Britain (IWGB) como un "ataque calculado" contra los trabajadores involucrados en actividades sindicales. Los despidos han suscitado una fuerte reacción, llegando incluso al parlamento británico.
El Primer Ministro del Reino Unido, Keir Starmer, se pronunció sobre el tema, describiendo el caso como "profundamente preocupante". Esto se produjo tras una intervención del diputado Chris Murray, quien expuso que Rockstar no ha demostrado cumplir con las leyes laborales británicas. Murray expresó que su reunión con la compañía no disipó sus dudas sobre el proceso que llevó a los despidos.
Starmer reafirmó el derecho de todos los trabajadores a unirse a un sindicato y afirmó que su gobierno se compromete a fortalecer los derechos laborales, indicando que los ministros investigarán el caso presentado por Murray. La IWGB ha denunciado que Rockstar llevó a cabo una de las acciones más agresivas contra los sindicatos en la industria de los videojuegos, lo que representa un desprecio tanto por la ley como por los trabajadores que generan ganancias significativas para la empresa.