La serie Assassin's Creed ha evolucionado significativamente desde su tercera entrega, que fue crucial para el desarrollo posterior de la franquicia. Aunque en su lanzamiento, el entorno expansivo del juego y los asentamientos más pequeños parecían limitantes en comparación con las grandes ciudades de otras entregas, sentó las bases para títulos posteriores como Origins, Odyssey y Valhalla.
Uno de los aspectos más destacados de Assassin's Creed 3 fue la inclusión de misiones navales, que permitieron a los jugadores explorar la Costa Este de Estados Unidos y partes del Caribe. Alex Hutchinson, director creativo del juego, mencionó que la tecnología para los barcos generó dudas en el equipo, lo que llevó a que esta mecánica no fuese parte fundamental de la historia principal. A pesar de esto, el entusiasmo por el control de los barcos fue evidente, lo que inspiró a Ubisoft a desarrollar posteriormente Assassin's Creed 4: Black Flag, un título que centró su narrativa en el mundo naval.
Hutchinson también reflexionó sobre el modelo de desarrollo de juegos AAA, señalando que los problemas actuales en Ubisoft podrían estar relacionados con la falta de visión integral del juego hasta poco antes de su lanzamiento. Tras su experiencia en Typhoon, donde se implementó un enfoque más holístico para el desarrollo, el equipo se unió para formar Raccoon Logic, que lanzó el juego Revenge.