La música juega un papel crucial en Mewgenics, aportando una atmósfera única a cada sección del juego. Compuesta por Ridiculon, los temas instrumentales que acompañan cada fase son vibrantes y adecuados para el entorno, desde el inquietante sonido del cementerio hasta el tenso estilo de un western en el desierto.
Durante las batallas contra jefes, la música se vuelve aún más prominente, transformándose en canciones completas con letras que añaden drama a los encuentros. Estas melodías no solo entretienen, sino que también cuentan la historia del juego, como en Chumbucket Kitty y Eatin' Rats, donde los gatos comparten su perspectiva sobre la vida.
Las letras, como las del final de Crystalline Dreams, ofrecen descripciones inquietantes que enriquecen la experiencia del jugador. Con una combinación de humor y compromiso con su tono absurdo, Mewgenics se destaca en el panorama actual de los videojuegos, logrando que la música sea fundamental para la narrativa y la inmersión.