El gobierno francés anunció su intención de abandonar Windows en favor de estaciones de trabajo que utilicen el sistema operativo Linux. Esta decisión se dio a conocer durante un seminario realizado el 8 de abril, donde participaron varias entidades gubernamentales, incluyendo la Dirección General de Empresas (DINUM) y la Agencia Nacional de Ciberseguridad (ANSSI).
La migración a Linux responde a la necesidad de reducir las dependencias de herramientas tecnológicas de origen estadounidense. Se estima que para finales de 2026, cerca de 80,000 agentes del Fondo Nacional de Salud también adoptarán soluciones digitales soberanas. David Amiel, Ministro de Acción Pública y Cuentas, subrayó la importancia de recuperar el control sobre la infraestructura digital y los datos del estado.
El sistema operativo Linux es conocido por ser libre y de código abierto, lo que permite una mayor personalización y eficiencia. Este cambio no solo busca mejorar la independencia tecnológica de Francia, sino también evitar la influencia de empresas estadounidenses en sus decisiones estratégicas y operativas.