La lucha contra los tramposos en los videojuegos se intensifica, especialmente en Rust. Según Alistair McFarlane, COO de Facepunch, los administradores del juego monitorean la actividad de los jugadores incluso cuando no están conectados. Este enfoque permite registrar cada disparo, mensaje y objeto dejado, lo que podría resultar en sanciones para los tramposos.
McFarlane mencionó que los informes sobre trampas se integran en sistemas automáticos que analizan a los jugadores y toman acciones que pueden ser inmediatas o retrasadas. Además, un equipo dedicado revisa constantemente estos informes, elevando la prioridad de las cuentas con múltiples denuncias.
Facepunch ha implementado requisitos como Secure Boot y Trusted Platform Module (TPM), que aunque son opcionales actualmente, podrían volverse obligatorios en el futuro. Estas medidas buscan combatir un problema persistente en el juego, que ha afectado su disponibilidad en sistemas como Linux.
Con estas acciones, Facepunch reafirma su compromiso de abordar el problema de la trampa en Rust, generando expectativas sobre un entorno de juego más justo para todos los usuarios.