Desde su lanzamiento, las gafas inteligentes Ray-Ban de Meta han suscitado numerosas preocupaciones sobre la privacidad, especialmente por la capacidad de capturar datos que pueden ser enviados de vuelta a la compañía para fines de entrenamiento. Un informe conjunto de los periódicos suecos Svenska Dagbladet y Göteborgs-Posten reveló testimonios de trabajadores de Sama, un subcontratista en Kenia, quienes afirmaron haber visto grabaciones extremadamente privadas.
Según estos empleados, los portadores de las gafas podrían no ser conscientes de que sus vidas privadas están siendo grabadas para su revisión. Uno de ellos comentó: "Vemos todo, desde salas de estar hasta cuerpos desnudos. Meta tiene ese tipo de contenido en sus bases de datos". Además, se indicó que no solo se revisan grabaciones de video, sino también transcripciones de solicitudes de voz.
Meta, en respuesta a estas afirmaciones, declaró que los trabajadores subcontratados a veces revisan contenido para mejorar "la experiencia" del usuario. Sin embargo, tras la publicación del informe, se ha presentado una nueva demanda colectiva en Estados Unidos contra la compañía, alegando violaciones a las leyes de privacidad y publicidad engañosa.