El CEO de Build a Rocket Boy, Mark Gerhard, ha anunciado que el estudio ha recopilado evidencia contundente de espionaje organizado y sabotaje corporativo que afectaron el lanzamiento de su juego, MindsEye. Debido a estas complicaciones, la compañía se ve obligada a implementar otra ronda de despidos, lo que señala un impacto duradero en su operación. Gerhard explicó en un mensaje en LinkedIn que los desafíos enfrentados durante el lanzamiento fueron más allá de las dificultades operativas normales.
En los últimos meses, el estudio ha estado colaborando con socios externos y asesores legales para investigar actividades delictivas relacionadas con su lanzamiento. Aunque el proceso ha sido más lento de lo previsto, han logrado reunir suficiente evidencia que apunta a una conspiración organizada. Sin embargo, como el asunto avanza hacia la acusación, no pueden compartir detalles completos en este momento.
A pesar de las afirmaciones de Gerhard, otros desarrolladores dentro de MindsEye han criticado la gestión del estudio, atribuyendo el fracaso del juego a una mala administración y falta de dirección coherente. Además, el editor IO Interactive ha desestimado la idea de que fuerzas externas hayan dañado el desarrollo del juego, sugiriendo que su experiencia con MindsEye ha generado incertidumbre sobre futuros proyectos similares.