Nvidia ha presentado recientemente su nuevo procesador basado en Arm, llamado Vera, diseñado específicamente para servidores de inteligencia artificial. Este chip utiliza un núcleo de CPU personalizado por Nvidia, conocido como Olympus, marcando un cambio en la estrategia de la compañía respecto a sus anteriores diseños, que se basaban en núcleos comprados. La firma también está trabajando en un procesador para PCs, denominado N1X, que está relacionado con el chip GB10, utilizado en el sistema DGX Spark AI de Nvidia.
A pesar de que Nvidia no ha hecho comentarios sobre la reciente venta de sus acciones de Arm, se sabe que esta transacción se llevó a cabo a finales del año pasado y que ha generado alrededor de 140 millones de dólares. La compañía ha mostrado una clara intención de diversificar su enfoque en el desarrollo de sus propios núcleos de CPU, lo que subraya su capacidad de innovación en el ámbito de los procesadores.
El CEO de Nvidia, Jensen Huang, ha indicado que el N1X está estrechamente relacionado con el GB10, lo que sugiere que la compañía tiene planes ambiciosos para el futuro de sus chips basados en la propiedad intelectual de Arm. A medida que Nvidia continúa generando ingresos récord, se plantea la pregunta sobre el valor futuro de Arm y su relevancia en la estrategia de Nvidia.