La adquisición de Gamepires por parte de Splash Damage marca un nuevo rumbo para el estudio, que busca fortalecer su posición en el mercado de videojuegos. Este movimiento, respaldado por Emona Capital, se alinea con una estrategia renovada que busca combinar ambos estudios en el Splash Damage Group, enfocándose en expandir sus asociaciones de desarrollo premium y en el crecimiento de la franquicia Scum.
Ben Hopkinson, ex director financiero de Splash Damage, asumirá el cargo de CEO en esta nueva estructura. Según Hopkinson, este es un momento clave que permitirá escalar títulos de servicio en vivo y crear nuevas experiencias multijugador premium. Actualmente, el grupo cuenta con cerca de 150 empleados y planea colaborar estrechamente con Emona para crecer en los próximos años.
A pesar de las recientes reducciones de personal, la fusión busca ofrecer estabilidad a los empleados y asegurar un futuro sólido para Splash Damage. La industria de los videojuegos ha visto movimientos similares en el pasado, aunque la combinación de despidos y nuevas contrataciones ha generado críticas sobre la ética de tales decisiones en el sector.