En el videojuego Skull Horde, un necromante se enfrenta a una singular situación donde su propio cuerpo lo traiciona, separando su cabeza y enterrándola antes de buscar la inmortalidad. La calavera, tras resurgir, convoca a un ejército esquelético para atacar su propio cadáver. Este planteamiento inicial establece el tono del juego, donde se deben reunir guerreros esqueléticos y combatir monstruos extraños para recuperar el cuerpo.
Los jugadores pueden combinar tres minions del mismo tipo para crear un veterano más fuerte, y al unir tres veteranos, se obtiene un campeón. Estos campeones pueden desbloquear poderosos bonos de conjunto si comparten una palabra clave con otros en el equipo. Sin embargo, la selección en la tienda es limitada, lo que complica la estrategia.
La gestión del tiempo es crucial en Skull Horde; pasar demasiado en un nivel provoca el surgimiento de más enemigos, lo que puede resultar abrumador. Aunque no se tiene control directo sobre los esqueletos, se pueden dirigir hacia objetivos específicos y potenciar sus habilidades temporalmente. La estrategia consiste en moverse rápidamente entre tesoros y enemigos élite, y decidir el momento adecuado para avanzar o retroceder.
A pesar de tener un equipo fuerte, el jugador debe cuidar su calavera flotante, ya que cualquier daño se reparte entre todos los minions, lo que añade un elemento de riesgo. La elección entre ser audaz y actuar rápidamente o ser cauteloso resulta ser un desafío constante, especialmente en niveles donde se deben derrotar poderosos enemigos para avanzar.