Epic Games ha tomado la difícil decisión de despedir a más de 1,000 empleados, lo que también incluye un recorte de más de $500 millones en contrataciones y marketing. Esta medida se debe a la situación financiera de la empresa, que, según el CEO Tim Sweeney, sigue "gastando significativamente más de lo que ingresa". A pesar de contar con Fortnite, uno de los juegos más exitosos de la historia, y el ampliamente utilizado Unreal Engine, la compañía enfrenta una disminución en el compromiso de los jugadores y una baja en las ventas de consolas actuales en comparación con la generación anterior.
Sweeney mencionó que la reciente reducción de personal no se debió a un "ajuste por rendimiento", y destacó que Epic nunca ha bajado sus estándares de contratación. En un mensaje en X, aseguró que los empleadores pronto recibirán currículos de personas altamente cualificadas, dado que muchos de los despedidos son talentos destacados de la industria. Entre los afectados se encuentran productores, ingenieros y artistas que jugaron roles clave en el desarrollo de Fortnite y otros proyectos.
Entre los despedidos destacan figuras como la productora Paige Dugre, el ingeniero principal Evan Kinney, y el líder de arte de personajes Vitaliy Naymushin, quienes contribuyeron significativamente en diversos aspectos del juego y su narrativa. Esta situación marca un capítulo difícil para la empresa, que ahora busca estabilizar su futuro mientras enfrenta desafíos financieros y legales.