Un equipo de investigadores en el USC Viterbi School of Engineering ha desarrollado un memristor de grafeno y tungsteno capaz de funcionar en condiciones de temperatura extremas, alcanzando hasta 700 °C. Este avance se detalla en un artículo publicado en la revista Science, donde se indica que el dispositivo logra una relación de corriente ON/OFF superior a 103 y una retención de datos de más de 50 horas.
La importancia de este descubrimiento radica en que los SSD convencionales de silicio suelen fallar a temperaturas de 200 °C, mientras que el nuevo memristor se diseñó para soportar condiciones que superan incluso las de la superficie de Venus. Joshua Yang, uno de los autores del estudio, mencionó que el hallazgo fue accidental, lo que resalta la naturaleza impredecible de la investigación científica.
La estructura del memristor incluye una capa de óxido de hafnio que actúa como un interruptor entre las capas de tungsteno y grafeno. Este diseño es fundamental, ya que los dispositivos similares que utilizan platino en lugar de grafeno tienden a degradarse rápidamente bajo altas temperaturas debido a la migración de átomos de tungsteno.
En pruebas realizadas a 700 °C, el dispositivo demostró una notable durabilidad, manteniendo sus estados de memoria ON/OFF durante un promedio de 145 horas a altas temperaturas. Este avance representa un paso significativo hacia la creación de memoria no volátil que pueda operar en entornos extremos.