El Steam Controller ha sorprendido a muchos al agotarse rápidamente, un fenómeno inesperado para Valve, especialmente tras su historia de ventas decepcionantes. En 2019, el controlador original se vendía a solo cinco dólares, justo antes de que la compañía decidiera discontinuarlo. La percepción negativa que lo rodeaba, con críticas sobre su diseño y funcionalidad, parece haber cambiado para algunos usuarios.
A pesar de las críticas iniciales, el controlador ha demostrado ser útil, especialmente para quienes utilizan el Steam Deck. Los usuarios han encontrado que la combinación de sus touchpads y la ergonomía del controlador ofrecen una experiencia de juego favorable, ideal para títulos indies. Muchos se han adaptado a su uso, considerando que su diseño permite una mayor precisión en juegos que requieren controles más sutiles.
Lo más impresionante es el soporte continuo que recibe el Steam Controller años después de su descontinuación. Los entusiastas han mantenido viva su funcionalidad mediante configuraciones comunitarias que permiten su compatibilidad con una amplia gama de juegos, tanto antiguos como nuevos, lo que demuestra la dedicación de la comunidad de Steam.