Este año marca el décimo aniversario de la serie GeForce GTX 10, un periodo en el que las tarjetas gráficas de Nvidia han experimentado transformaciones significativas, incluyendo la integración de ray tracing y capacidades de IA para el público de juegos en PC. Aunque el rendimiento de cálculo y el ancho de banda de VRAM siguen siendo esenciales para lograr altas tasas de fotogramas, las gráficas actuales son mucho más versátiles y complejas en comparación con las de 2016.
Ante la incertidumbre sobre el próximo lanzamiento de GPUs por parte de Nvidia, se observa una disminución en la posibilidad de un refresco de los chips Blackwell, debido a la presión de suministro en VRAM asequible. Se ha revisado una década de tarjetas GeForce y se han recopilado datos clave para comparar cuatro niveles de modelos: clase 60, 70, 80 y 90, esta última conocida en series anteriores como Titan.
Nvidia colabora con TSMC para la fabricación de sus GPUs, utilizando uno de los nodos de proceso más avanzados, el N3, para sus modelos de IA, mientras que los chips gaming Blackwell de la serie RTX 50 se producen con una versión personalizada del nodo N5, llamado 4N. Esto contrasta con las series RTX 30, que fueron fabricadas usando la tecnología 8LPH de Samsung.