La escasez de CPU afecta de manera más severa a los procesadores que a la memoria, según un informe de Digitimes. A pesar de que la memoria sigue disponible en cantidades limitadas, varios modelos de chips de AMD e Intel están prácticamente fuera del mercado, sin importar el precio. Esta situación impacta especialmente a los fabricantes de PC que construyen máquinas de nivel empresarial, quienes dependen de la disponibilidad de los chips de Intel.
Se anticipa que la escasez de CPU podría intensificarse entre abril y junio, afectando no solo a las empresas, sino también al mercado de PCs para juegos, aunque algunos CPUs para gaming aún están disponibles a precios razonables. Además, algunos analistas advierten que la demanda de consumidores podría disminuir en 2026 debido al aumento de precios en PCs y componentes.
Intel ha enfrentado desafíos con su proceso de 18A, aunque se reporta que la producción está mejorando. El CEO de la compañía, Lip-Bu Tan, ha manifestado su apoyo a la utilización de estos chips para clientes externos, lo que sugiere que podrían ver un aumento en la capacidad de producción. Sin embargo, el futuro inmediato sigue siendo incierto debido a la creciente demanda de servidores de inteligencia artificial que complica aún más la situación.