El antiguo Dell XPS 13 2-en-1 ha sido objeto de un proceso de recuperación, después de haber estado guardado en un armario durante un tiempo prolongado. A pesar de su estado poco higiénico y sus especificaciones limitadas, el rendimiento ha mejorado notablemente tras la instalación de una distribución ligera de Linux.
Con solo 8 GB de memoria LPDDR3, el sistema ahora ofrece una experiencia más ágil, incluso en un dispositivo 2-en-1 donde el soporte táctil de Linux ha sido históricamente complicado. Sin embargo, al intentar encender el equipo, se presentó un problema con la pantalla, mostrando ciclos de colores que indicaban una posible falla en el panel del monitor.
A pesar de los contratiempos iniciales, el autor ha logrado revivir el equipo, que ahora tiene una duración de batería superior a la que ofrecía cuando funcionaba con Windows 10. A través de limpieza y mantenimiento, este viejo portátil ha recuperado parte de su funcionalidad, lo que demuestra que con el cuidado adecuado, es posible dar nueva vida a dispositivos anticuados.