La alta demanda de CPUs de servidor está generando escasez de suministro tanto para Intel como para AMD, afectando a los clientes en China, donde se estima que Intel obtiene el 20% de sus ingresos totales. Según un informe de Reuters, la compañía enfrenta un retraso de hasta seis meses en sus chips Xeon de cuarta y quinta generación. Actualmente, Intel está racionando sus entregas debido a un gran número de pedidos pendientes.
La rápida adopción de la inteligencia artificial ha incrementado la demanda de computación tradicional, lo que ha llevado a Intel a prever que su inventario alcanzará niveles mínimos en el primer trimestre. Sin embargo, la empresa espera que la situación mejore en el segundo trimestre y se normalice para 2026. A pesar de que el auge de la IA ha impulsado la necesidad de varios componentes de computación, los fabricantes de chips luchan por satisfacer la demanda creciente.
Mientras tanto, AMD también enfrenta desafíos en la producción de sus chips de servidor, que son fabricados por TSMC. A medida que la demanda supera la capacidad de fabricación, algunos analistas sugieren que este fenómeno podría impactar en el mercado de CPUs para consumidores en un futuro cercano, lo que podría resultar en un aumento de precios en los chips de escritorio.