El juego Pragmata presenta una narrativa intrigante donde una inteligencia artificial maligna toma control de una estación de investigación lunar, amenazando a los humanos, incluyendo al protagonista Hugh y su compañera android Diana. Este entorno distorsionado busca reflejar una versión alterada de la realidad, destacando elementos como taxis que se hunden en el suelo y autobuses que emergen de las paredes.
Según el productor Naoto Oyama, el mayor desafío fue crear un mundo que, aunque artificial, se sienta auténtico. La dirección del juego se inspira en un "Nueva York falso generado por IA", según el director Cho Yonghee, quien enfatiza que las ubicaciones familiares ayudan a los jugadores a conectarse con la experiencia.
El equipo se ha centrado en incorporar "errores de IA" típicos que se encuentran en el arte generado por inteligencia artificial. Sin embargo, lograr este efecto resulta complicado, ya que un exceso de errores podría llevar a malentendidos sobre la jugabilidad. Cho menciona que equilibrar la distorsión de manera que sea única y no confunda a los jugadores ha sido un reto significativo.