El videojuego Despelote ha sido aclamado por su inicio impactante, que evoca la nostalgia de la infancia en Ecuador durante la fiebre del Mundial del 2001. La secuencia comienza con un partido de fútbol retro, donde los jugadores experimentan un juego en una pantalla de televisión en blanco y negro, creando una atmósfera única que invita a la inmersión. A medida que el jugador se sumerge en la partida, un diálogo incidental empieza a desarrollarse, conectando la experiencia del juego con recuerdos personales.
La narrativa se despliega mientras el jugador se aleja gradualmente de la pantalla, revelando su hogar infantil mientras el juego continúa en sus manos. Este efecto visual es un homenaje a la conexión emocional que muchos tienen con el fútbol y sus propias infancias. Despelote utiliza esta técnica de manera innovadora, combinando elementos de la cultura del fútbol con recuerdos familiares y la experiencia de ver partidos en compañía de seres queridos.
A lo largo del juego, se presentan momentos que destacan la relación del desarrollador con el fútbol y su infancia, creando una experiencia que resonará con muchos jugadores. La mezcla de nostalgia y juego dinámico hace de Despelote una obra única en el ámbito de los videojuegos.