El desarrollador American McGee ha compartido recientemente detalles sobre su experiencia con Alice: Madness Returns, revelando un importante desacuerdo con el equipo de marketing de EA. Según McGee, había una diferencia considerable entre la visión del juego que él tenía y la que la empresa quería promover, enfocándose en un título de alta clasificación que resaltara la violencia y el horror.
En un intento por contrarrestar las demandas del marketing, McGee hizo una famosa broma al agregar dildos a un caracol gigante, lo que llevó al equipo a cesar sus solicitudes sobre contenido "más sexy". Este episodio es solo una parte de la historia que explica cómo se financió el desarrollo de Alice: Madness Returns, que no fue respaldado por EA, sino por un banco en Los Ángeles mediante un acuerdo de financiación de bonos.
Gracias a este modelo de financiamiento, el estudio de McGee, Spicy Horse, tuvo el control creativo total durante el desarrollo, cumpliendo con los plazos y presupuestos establecidos. Esto les permitió rechazar cualquier exigencia de EA, manteniendo la integridad de su visión artística a lo largo del proyecto.