En mi primer día como guardabosques en el Parque Nacional Faremont, me encuentro con una serie de desafíos inesperados. La mayor parte de mi tiempo se dedica a reparar bancos dañados, levantar señales caídas y recoger basura en los senderos del parque. La impresión inicial es que los visitantes parecen tener poco respeto por el entorno, dejando tras de sí un rastro de desorden.
Sin embargo, no todo es culpa de los humanos, ya que los fenómenos naturales también contribuyen a la situación. Árboles caídos bloquean caminos y deben ser despejados, mientras que los huracanes dañan estructuras que requieren inspección. Mi trabajo involucra una serie de minijuegos para realizar estas tareas, desde golpear hasta atornillar.
A pesar de los inconvenientes, cuento con un poder especial llamado "Sentido de Guardabosques", que me permite detectar problemas en la naturaleza. Mi superior, que se comunica frecuentemente conmigo por radio, me envía a diferentes lugares del parque para atender emergencias, como la búsqueda de un excursionista desaparecido o la captura de imágenes de puntos de referencia. La magnitud del mapa del juego es sorprendente, lo que implica un constante desplazamiento por el parque.