Ken Levine, creador de la serie Bioshock, ha destacado la importancia de enganchar a los jugadores desde el inicio de los videojuegos. En una entrevista con IGN, mencionó que capturar la atención del jugador en los primeros minutos es crucial para el éxito de un juego. Según Levine, si la introducción es mediocre, el proyecto está condenado, independientemente de la calidad del resto del contenido.
A lo largo de su carrera, ha admitido que el desarrollo es un acto de asignación de recursos, lo que a veces puede llevar a finales insatisfactorios, como ocurrió con System Shock 2. Sin embargo, en Bioshock, se esforzaron por crear secuencias iniciales memorables, ya que todos los jugadores experimentan esas primeras interacciones. La competencia en la industria actual es feroz, y los jugadores tienen muchas opciones a su disposición, lo que obliga a los desarrolladores a respetar su tiempo.
Levine también comentó sobre cómo en el pasado, los jugadores solo tenían acceso a un juego específico de un amigo, lo que hacía que la experiencia fuese especial, a diferencia de la situación actual donde el acceso a juegos es mucho más amplio. Esta evolución en el mercado ha hecho que la tarea de atraer y mantener la atención del jugador sea más desafiante.