En una reciente entrevista con IGN, Ken Levine, director de Irrational Games, reflexionó sobre el impacto visual de las franquicias que ha creado, destacando que nunca han buscado la hiper-realidad en sus juegos. Según Levine, su enfoque ha sido más artístico que tecnológico, lo que ha permitido que títulos como BioShock mantengan su atractivo visual desde su lanzamiento en 2007.
Levine argumenta que la búsqueda constante de gráficos de alta fidelidad puede ser contraproducente. En su opinión, el avance tecnológico no siempre resulta en mejoras significativas en la experiencia del jugador. Mencionó ejemplos como el Switch 2 y la nueva Steam Machine, que no representan grandes saltos tecnológicos.
Para Levine, el éxito de un videojuego radica en tener un buen director de arte y un enfoque adecuado, más que en estar a la vanguardia de la tecnología. Esto se refleja en proyectos actuales como Judas, donde el trabajo narrativo es el verdadero desafío, en lugar de la carga en la CPU.