El videojuego Outbound ha sido objeto de críticas debido a su diseño de juego restrictivo, lo que ha llevado a algunos jugadores a sentir que la experiencia es demasiado lineal. A pesar de tener un enfoque interesante en la elaboración y el medio ambiente, la falta de libertad para explorar y recolectar recursos ha generado frustración. Muchos jugadores han señalado que las mecánicas de movimiento, que requieren entrar y salir constantemente de la furgoneta, interrumpen el flujo del juego.
Aunque la propuesta de evitar la tala de árboles y utilizar solo troncos caídos es un intento de promover la sostenibilidad, la experiencia general se siente monótona, con un paisaje que no destaca por su diversidad. Las críticas también han mencionado que la falta de elementos interesantes en el entorno contribuye a una sensación de claustrofobia, lo cual es decepcionante para un juego que se centra en la exploración.
Al final, Outbound ha sido calificado como un juego que, a pesar de sus buenas intenciones, no logra capturar la esencia de la libertad y creatividad que muchos jugadores esperan de una experiencia de elaboración cooperativa. La combinación de un diseño restrictivo y un ritmo lento podría resultar en que algunos jugadores pierdan interés rápidamente.