El rechazo hacia los centros de datos de inteligencia artificial (IA) en Estados Unidos ha ganado fuerza, con un 71% de los estadounidenses oponiéndose a su construcción cerca de sus hogares, según una encuesta de Gallup. Este descontento se basa en preocupaciones sobre el aumento de costos de electricidad, ruido y uso intensivo de agua. En el primer trimestre de 2026, campañas comunitarias lograron bloquear o retrasar al menos 75 proyectos, lo que representa aproximadamente $130 mil millones en inversiones.
El expresidente Donald Trump ha criticado esta resistencia, afirmando que las comunidades que rechazan estos centros se volverán "atrasadas y pobres". En sus declaraciones en Truth Social, enfatizó que este movimiento podría beneficiar a China en la carrera por la IA, ya que cualquier ralentización en la expansión estadounidense favorecería a Pekín. Se ha informado que China planea casi duplicar su capacidad de centros de datos en los próximos cinco años.
Empresas como OpenAI, Anthropic y Microsoft han respondido a esta oposición, mientras que un comité del Congreso está investigando posibles intentos de China por avivar la oposición interna. Aunque el vicepresidente Vance ha señalado que los centros de datos son fundamentales para la economía de IA, también sugirió que los operadores deberían construir sus propias plantas de energía para evitar tensiones en las redes locales.