Un estudio reciente de investigadores de Carnegie Mellon, MIT y Cornell ha demostrado que mantener conversaciones breves con un modelo de lenguaje puede disminuir las creencias en teorías de conspiración tras eventos críticos. Este efecto no solo se observó inmediatamente después de los incidentes, sino que también perduró en el tiempo, afectando la percepción de eventos posteriores.
Los experimentos se llevaron a cabo tras el intento de asesinato de Donald Trump en julio de 2024 y el asesinato del activista de extrema derecha Charlie Kirk en septiembre de 2025. En el primer evento, aproximadamente el 50% de una muestra representativa de EE. UU. consideró que el ataque fue un montaje, mientras que el 11% de los encuestados creía en esa teoría. Para el caso de Kirk, surgieron rápidamente especulaciones sobre la participación de Mossad y la posibilidad de una operación de "bandera falsa".
En total, participaron 1,507 adultos en los dos experimentos, de los cuales 472 se asignaron al estudio de Trump y 1,035 al de Kirk. Los participantes fueron divididos en tres grupos: uno que interactuó con el modelo Google Gemini, otro que recibió una hoja de datos estática y un tercero que tuvo una conversación de control sin relevancia. Los resultados indicaron que las interacciones con el modelo de lenguaje fueron más efectivas en la reducción de creencias conspirativas que las hojas de datos.