El crecimiento de la inteligencia artificial (IA) ha llevado a cuestionamientos sobre la capacidad de la cadena de suministro de hardware para mantenerse al día. Logan Kilpatrick, líder de producto en Google AI Studio, expresó en X que "el cuello de botella en el procesamiento es enormemente subestimado", sugiriendo que la brecha entre la oferta y la demanda de capacidad de computación está aumentando cada día en porcentajes de un solo dígito.
Kilpatrick también afirmó que esta situación podría limitar significativamente el impacto de la IA en la economía y la sociedad. Un informe interno de Google reveló que la capacidad de computación para IA debería duplicarse cada seis meses, con un aumento de 1000 veces en los próximos 4 a 5 años. Sin embargo, TSMC, que fabrica entre el 90 y el 95% de los chips más avanzados del mundo, parece estar operando cerca de su máxima capacidad.
A pesar de que se están planificando nuevas instalaciones, se considera poco probable que la producción alcance la demanda actual en el corto plazo. Además, la crisis en el suministro de DRAM está afectando los precios de los electrónicos, lo que añade más presión a la situación. Sin avances significativos en la eficiencia del software, el crecimiento de la IA podría verse seriamente obstaculizado por la falta de capacidad de computación disponible.