Un escándalo en el mundo de los eSports ha sacudido la comunidad competitiva, tras revelarse que una jugadora, Warasin Naphat, conocida como Tokyogurl, nunca jugó videojuegos en un torneo importante. Esta situación ha tenido consecuencias graves para su equipo, que se retiró del torneo después de que se detectara que Tokyogurl estaba compartiendo pantalla con otro jugador en lugar de competir directamente.
Durante la competencia de Arena of Valor en los Juegos del Sudeste Asiático 2025, se observó una discrepancia notable entre las acciones de Tokyogurl y el movimiento de sus manos, lo que llevó a una investigación. Se descubrió que un competidor llamado Cheerio estaba jugando en su lugar, lo que generó una gran controversia. Tras el incidente, Tokyogurl fue expulsada del torneo y su equipo, que había llegado a la fase final, se retiró.
Tokyogurl se declaró inocente inicialmente, pero luego se disculpó públicamente en Facebook, reconociendo el engaño. Como resultado, su contrato con el club fue rescindido y RoV Esports la ha prohibido de por vida en competiciones. Este caso subraya la seriedad de la trampa en el ámbito de los eSports, donde las consecuencias pueden ser drásticas.